Letanía de la Fortaleza

Imagen de Nuestra Señora de la Paz en Pine Bluffs, Wyoming USA @mariamadreiglesia

Señor ten piedad. Señor ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Señor ten piedad. Señor ten piedad.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos amablemente.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, Consolador de las almas, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Del temor de la gente y de sus opiniones, líbrame, Jesús.

Del miedo al rechazo y al ostracismo, líbrame, Jesús.

Del miedo a la soledad y al aislamiento, líbrame, Jesús.

Del temor al juicio y la condenación, líbrame, Jesús.

Del miedo al dolor y al fracaso, líbrame, Jesús.

Del miedo a la persecución, líbrame, Jesús.

Del miedo a la Cruz, líbrame, Jesús.

Del miedo al sufrimiento, líbrame, Jesús.

Del miedo al rechazo, líbrame, Jesús.

Del miedo a la desaprobación y la desilusión, líbrame, Jesús.

Del miedo a esperar en lo desconocido y las incertidumbres, líbrame, oh Jesús.

De la audacia y la ambición, líbrame, Jesús.

De la presunción y de la gloria necia, líbrame, Jesús.

De la pequeñez de alma y de la dureza de corazón, líbrame, Jesús.

De la tacañería y la miseria, líbrame, Jesús.

Del afeminamiento y la impertinencia, líbrame, Jesús.

De la impotencia y la desesperanza, líbrame, Jesús.

De la inquietud y el nerviosismo, líbrame, Jesús.

De la angustia y la tensión, líbrame, Jesús.

Del terror y la desesperación, líbrame, Jesús.

De la reclusión y la reclusión, líbrame, Jesús.

De la asfixia espiritual y la angustia, líbrame, oh Jesús.

De la cobardía y la apatía, líbrame, Jesús.

De la depresión, el desaliento, la duda y la desesperación, líbrame, Jesús.

De la vergüenza y el sentimiento de indignidad, líbrame, oh Jesús.

De las cadenas y trampas espirituales, líbrame, oh Jesús.

De traumas, angustias, turbulencias y tormentos, líbrame, Jesús.

De todo conflicto interior, líbrame, Jesús.

De la supresión del gozo, líbrame, Jesús.

Jesús, concédeme la gracia de la humildad,

para que sólo busque complacerte en todas las cosas.

Jesús, concédeme la gracia del desprendimiento,

renunciar al control sobre el resultado de mi vida.

Jesús, concédeme la gracia del abandono en Ti

para que pueda entregarte todas mis esperanzas y miedos, deseos y necesidades, vida y muerte.

Jesús, concédeme la gracia de la caridad y la clemencia,

amar y perdonar generosamente a todos los que me han herido a través de la traición, el rechazo o la calumnia.

Jesús, concédeme la gracia de la esperanza,

que no me desanime, ni desanime a los demás cuando la vida no sale como la había planeado, sino que espere tu promesa, tu Providencia que abre puertas.

Jesús, concédeme la gracia de la confianza en ti,

para agradecerte por todo lo que has hecho, estás haciendo y harás en mi vida.

Jesús, concédeme la gracia de la fuerza y ​​el coraje,

afrontar lo arduo y difícil que me pidas sin dudarlo.

Jesús, concédeme la gracia de la magnanimidad,

luchar por la excelencia en todas las cosas, pero especialmente apreciando las más pequeñas como las más grandes.

Jesús, concédeme la gracia de la magnificencia,

para que pueda ser generoso con mi tiempo, talento y tesoro para construir contigo El Reino de tu Divina Voluntad en la tierra.

Jesús, concédeme la gracia de la perseverancia,

para que pueda afrontar y ofrecerte con Alegría las dificultades y superarlas según Tu Santísima Voluntad, nunca perdiendo de vista que todo sea para mayor gloria tuya.

Jesús, concédeme la gracia de la paciencia,

para que pueda estar dispuesto a sufrir todo lo que Tú permitas a manos de otros con paz y bondad para con todos, aprendiendo más de tu actitud frente a Pilatos.

Jesús, concédeme la gracia de la longanimidad,

esperar con expectación vigilante el cumplimiento del bien que estás haciendo en mi vida.

Jesús, concédeme la gracia de la mortificación,

para que pueda sacrificar todas las pruebas y problemas y ofrecerte con frecuencia lo que decido prescindir.

Jesús, concédeme la gracia de la verdadera libertad,

que me liberarás de la esclavitud del pecado, las enfermedades espirituales y las heridas en Tu Sacratísimo Corazón y por el poder de Tu Preciosísima Sangre.

Jesús, concédeme la gracia de la paz interior,

para que nada me perturbe o se vuelva demasiado difícil de soportar para mi santificación o la salvación de las almas.

Jesús, concédeme la gracia de la auténtica alegría,

experimentar el don del momento presente, agradecer siempre por estar plenamente vivo y difundir con cada respiro la fragancia de tu Santidad a todos los que encuentre.

Jesús, concédeme fortaleza,

para que todas las formas de miedo y ansiedad puedan ser fundidas y transformadas en Amor por el Fuego Santo de Tu Divino Espíritu como también de la gracia que imprimes en mí y me conduce a través deL entendimiento de que Todo lo puedo en Ti y Tú eres mi única Fuerza.

Breve silencio

Padre celestial, me creaste a tu imagen perfecta; por favor, restáurame, moldéame y úsame para tu gloria y el bien de los demás. Jesús Amado, tú que eres el máximo ejemplo de mansedumbre, fortaleza y valor, concédeme que por las luchas de cada día pueda vivir como Tú: haciendo sólo la Voluntad del Padre, para que así purificada mi alma de todo pecado y liberado de cuanto me oprime pueda ser más semejante a ti. Derrama en mi corazón Tu Santo Espíritu, el Dador de todos los buenos dones y gracias, el que me infunde vida cuando todo se ha roto o perdido.

Santísima Trinidad, te Amo, te adoro, te bendigo y Te agradezco de antemano por todo lo que estás obrando en mí. Soy todo tuyo como María Inmaculada, por manos de quien te presento esta entrega total.

Amén.

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