La Llama de Amor: la intimidad de María con el Espíritu

Cuantas veces decimos “Esa persona tiene carisma, tiene un no sé qué…”. Sin duda cada uno de nosotros, cada mujer en sus asuntos tiene un particular modo de ser y hacer, pero cuando busca imitar la manera en cómo la Virgen María tuvo una estrecha cercanía con el Espíritu, se puede percibir la vitalidad en esa persona. Como un cuerpo vivo que tiene una temperatura por la cual decimos que está vivo, también el corazón tiene un fuego, pero la Llama Viva del Corazón Inmaculado de María es el fuego del Espíritu que vive y obra en Ella.
Esta Llama va moldeando, va dándole forma a la vida interior de la mujer, también del hombre. El fuego va quemando lo que no da vida y le da vigor a lo que realmente edifica y embellece la imagen y semejanza de Dios que somos.

¿En qué me forma? ¿Qué moldea? A veces tenemos mañas, formas inadecuadas de expresarnos, de pensar y equivocadas maneras de sentir. Pero al mirar cómo lo hizo la Virgen María, nos damos cuenta que el Espíritu nos moldea desde los más pequeños detalles. Recibimos la Gracia pero de nuestra parte queda el esfuerzo para hacer realizar la planta de esta semilla plantada en nosotros.


¿Cómo iniciamos ese camino de moldeamiento interior?Si nos llamamos Cristianos, eso significa que seguimos las huellas de Jesús. Un muy buen camino para detenernos en cada huella de Jesús es el rezo del Santo Rosario. Vamos recorriendo los momentos más importantes, y los que los evangelistas plasmaron, pero de seguro como tú y como yo, la Santísima Virgen nos cuenta al corazón mientras rezamos un sin fin de detalles que profundizan los hermosos momentos de Dios que nos enseña a ser humanos.


¿Qué pasa mientras somos moldeados? Una de las primeras cosas que va quemando la Llama de Amor es el pecado original, que es nuestra original tendencia a desobedecer, a ser rebeldes, a los berrinches, a hacer arbitrariamente lo que nos venga en gana. La desobediencia es cerrazón, es capricho, es egoísmo, es vileza y hasta desemboca en la venganza: hacer querer sentirle al otro el dolor que puedo sentir.


Mientras le decimos a la Santísima Virgen que nos eduque, y que con la Llama de Amor vaya extirpando el germen del mal y vaya arrancando las malas raíces de los vicios, Ella nos va invitando a imitarle en sus pequeños gestos concretos:


> La escucha. Y así nos aproxima a descubrir cómo en la atención que le prestó a las palabras del Ángel cuando vino a anunciarle el plan de Dios, Ella comprendió cuánto nos ama que buscó la manera en cómo convertirnos en canales de bendición y Redención como Ella. Es maravilloso ver a las mamás que luchan por escuchar a sus hijos que tienen dudas con las tareas y se dedican a escuchar las inquietudes del esposo que viene apesadumbrado del trabajo, o que escucha a la vecina que tiene un sin fin de problemas, dudas e inquietudes.


> La apertura. Entonces cuando escuchas, y aceptas que el Plan de Dios tiene un propósito que tú no conoces, preguntas ¿cómo será eso? ¿Cómo puedo cooperar en este plan? ¿Cómo puedo ayudar a que mi Niño cumpla mejor con sus compromisos en la escuela? O a que sienta menos miedo, a que gane más confianza sin llegar al extremo de sobreprotegerlo. Apoyar en la búsqueda de un camino viable que apoye a los miembros de la familia sin que esto te dañe.


> La disposición. En ocasiones podemos convertirnos en la piedra del sepulcro de Jesús, inmensa y difícil de remover. Pero tampoco podemos dejar de buscar la mejor manera de poner a disposición mis capacidades para mejorar la convivencia en casa, la concreción de las metas laborales. A veces la disposición requiere Una cuota de sacrifico, es necesario sudar la camisa e incluso derramar sangre, como en el parto. Y cuando comprendes que con tu propio sacrifico das vida, todo cambia. Allí empieza a mejorar la realidad como María “de prisa”, no perdió el tiempo en pensar si ayudaba o no, lo hizo.


> La Intercesión. Papa Francisco habla mucho de aprender a construir puentes. Podemos revisar qué actitudes tengo para escuchar, para atender a lo que el otro me dice y comprender su Propia situación y aprender a conectar con alguien que podría proveer la solución o una oportunidad donde solo había necesidad. La Virgen María le habló a Jesús que se había acabado el vino en la boda. Aunque lo común pueda ser dejar que todo se caiga y salvar el propio pellejo, hablar con quien puede ayudar a alcanzar la solución o un chance para desahogar la tensión por algún inconveniente ocurrido. Cuantas veces podrías ser puente que mejore la comunicación entre tus hijos y su papá. Entre tu esposo y tus suegros o tus padres. Y así cambiar el vinagre de la amargura y tensión en el vino de una apacible paz y Alegría.


> La Motivación. Sin duda alguna Jesús percibió en cada instante de su vida la presencia de la Santísima Virgen, su constante apoyo y también su inquietud de que nada faltase y que todo marchase bien. Cuantas veces todo puede cambiar en casa con una actitud o palabra de expresión, un beso, una caricia. Contempla al Niño que se va a la escuela y el Niño siente el apoyo de la Madre, primero con la agradable paciencia, no pone cara de cañón sino de apoyo y Alegría de la hazaña por emprender.


> La perseverancia. Por donde fuera Jesús, también la Virgen no se separó, ni siquiera lo dejó en aquel momento en que más le hubiera costado ver en la vida: ver a su Hijo crucificado, padeciendo, con su piel completamente deshecha.


> La Formación. Muchas veces escuchamos a alguien que dice “yo soy así, a mí me enseñaron así” Y puede que con esa actitud obstaculice el apoyo. Es preciso aprender a desaprender, aprender a que la vida necesita de. Jenas actitudes, nuevos hábitos y recorrer el camino del aprendizaje leyendo continuamente la Santa Escrituras, dejarse inspirar por nuevas y saludables formas de emprender una iniciativa, nuevas formas de dar una respuesta sin dejar de decir la verdad, aprender a mejorar nuestros gestos. Más aún aprender que la muerte no es el final sino el verdaderamente inicio de una vida sin fin.


Y así todas estas virtudes reflejadas en afectos concretos, hacen una melodía que glorifica al Señor, el ejemplo más parecido a esto que decimos es la melodía del manto de la tilma de Guadalupe, que juntando las estrellas en un pentagrama, efectivamente se puede escuchar una melodía celestial. ¿Cuál es la melodía que quieres llevarte en tu interior de ahora en adelante? ¿Cómo proclamarás las grandezas del Señor en tu día a día?

José Ignacio Ramón

Director-Editor María Madre de la Iglesia

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