El reto de los Estados Unidos: entre libertad religiosa y libertad espiritual

Bajo el pretexto de “no hago mal a nadie” muchos creyentes se permiten una relatividad en la vivencia de la libertad religiosa hoy día. Cuando hablamos de libertad supone dos aspectos: la posibilidad de elección y la no supresión de ningún agente externo. El asunto será entonces saber elegir, y también cuestionarnos qué o quién podría suprimirnos para movernos a transitar por caminos que desfiguren la naturaleza humana y anule la propia dignidad.

Se hace necesaria una elección por la autenticidad, habrá quien piense que ésta es “hacer lo que se me venga en gana”, pero no es así. Se trata de buscar en el interior del ser la verdad inscrita del hombre. ¿Cual Verdad? ¿Cualquier verdad adoptada o asumida? No, es una verdad de altísimo valor: el hombre es persona, es único e irrepetible y es el centro de atención de los ojos de Dios. Y sólo Él tiene respuesta a las profundas inquietudes que vienen de adentro, sólo Él puede dar sentido a la existencia y sólo en Él puede cobrar plena conciencia de su altísima dignidad, grandeza y valor propio para incontables e inimaginables proezas.

Entonces he aquí que no hay razón para que cada ser humano, habiendo enfocado su vivir al encuentro de esta gran verdad, no pueda vivir la libertad religiosa. Creo que el asunto no es de poder tener la posibilidad de celebrar un rito religioso, que es la razón del derecho inalienable a la libertad religiosa, sino de poder realmente permitirse la libertad espiritual. No se trata de querer moverse al propio arbitrio sino de entrar en contacto con la realidad que es más viva que lo que podemos percibir-palpar-evidenciar con nuestros sentidos.

Los estadounidenses cuentan con una profunda experiencia religiosa en la que han aprendido a convivir pero pese a esto los pequeños roces han generado profundas grietas de sectarismo y división que impiden encontrarnos como un solo pueblo, reconociendo a un mismo Señor que nos comunica un mismo espíritu para el bien, renovación y salvación de todos.

Es realmente valioso que un país cuente con un Ministerio para la Promoción de la Libertad Religiosa. Pero también sería mucho más valioso aún que la Nación que George Washington y sus compañeros soñaron sea lo que está plasmado en la Primera enmienda de la Constitución, que dice: “El Congreso no aprobará ninguna ley que se aboque al establecimiento de religión alguna, o que prohíba el libre ejercicio de la misma”.

“Desde el principio”, dijo el presidente Trump, “Estados Unidos ha sido un lugar que ha apreciado la libertad de culto. Esa es la promesa que los primeros colonos vieron en nuestro vasto continente, y es la promesa que nuestros guerreros más valientes han protegido para todos nuestros ciudadanos desde hace siglos”.

Lo cual, sin quedarse en un sentido superfluo de la expresión, evoca los valores con los cuales está cimentada la Nación Estadounidense según los inicios de la respetada Constitución: “a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, afirmar la tranquilidad interior, proveer la Defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la Libertad“.

Por tanto es importante que prestemos atención a la segunda reunión ministerial para promover la libertad religiosa desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos en Washington, DC, que busca afianzar la promoción se la libertad religiosa internacional para todos, lo cual sigue siendo uno de los desafíos definitorios del siglo XXI y es una de las principales prioridades de la política exterior de esta administración.

El ministerio reunirá a un número sin precedentes de organizaciones de la sociedad civil, líderes religiosos y funcionarios de alto rango para comprender mejor los desafíos y diseñar estrategias para enfrentar la intolerancia, la discriminación y el abuso. La conferencia ministerial, que será del 16 al 18 de Julio, proporcionará una plataforma para que sobrevivientes de la persecución religiosa de todo el mundo cuenten sus historias de valentía y resistencia.

Washington DC, 12 de Julio 2019

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José Ignacio Ramón

Director-Editor

Maria Madre de la Iglesia

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