Ntra Sra del Monte Carmelo: «Toma hijo querido este escapulario […] el que muere con esta prenda no sufrirá el fuego eterno»

El Santo Escapulario Carmelita tiene dos características que hizo por ejemplo que Juan Pablo II lo usara a toda la vida y muriera con él.

La primera es que fue entregado directamente por la Virgen María a la Orden el Carmen en una aparición.
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Y la segunda es que hay dos promesas sobrenaturales de la Santísima Virgen a quienes lo usen.

LA HISTORIA DEL ESCAPULARIO

El escapulario tiene su origen en los hábitos llevados por las órdenes monásticas, a partir de los benedictinos.

Y más tarde adoptado por muchas otras comunidades religiosas.

Básicamente, se le decía escapulario a un trozo de tela que se llevaba sobre los hombros que caía sobre el pecho y la espalda de la persona con una abertura para la cabeza.

En un primer momento el escapulario servía más como un delantal usado durante el trabajo, especialmente el trabajo agrícola.
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En consecuencia, en la Regla de San Benito es identificado como la “ópera scapulare propter” (“el escapulario para las obras”).

En el siglo IX un monje recibió el escapulario después de la emisión de los votos, y se hizo conocido como “el yugo de Cristo” (iugum Christi ) y “el escudo de Cristo” (scutum Christi).

La clave a esta devoción no es simplemente el uso de un trozo de tela, sino la conversión espiritual que significa.

Tal vez la mejor manera de apreciar el uso de un escapulario es reflexionar sobre la oración de bendición que se ofrece en el Ritual Romano:

“Oh Dios, autor y consumador de toda santidad, llama a todos los que han renacido de Agua y del Espíritu Santo a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad.

Mira con bondad a los que devotamente reciben este escapulario (en alabanza de la Trinidad o en honor de la pasión de Cristo o en honor de la Virgen María).

Mientras vivan, deja que se conviertan en partícipes de la imagen de Cristo tu Hijo y, después de haber cumplido su misión en la tierra con la ayuda de María, la Virgen Madre, recíbelos en el gozo de tu hogar celestial”.

Hasta la fecha, la Iglesia ha aprobado 18 escapularios diferentes, que se distinguen por el color, el simbolismo y la devoción.

La mayoría de los escapularios todavía significan la afiliación de una persona a una cofradía particular, al menos informalmente.

El Santo Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo

La veneración remonta al grupo de ermitaños que, inspirados en el profeta Elías, se retiraron a vivir en el Monte Carmelo, considerado el jardín de Israel (“Karmel” significa “jardín“). Estos devotos, después de las cruzadas, formaron en Europa la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (carmelitas). El Monte Carmelo, situado en la actual Israel, ha sido un sitio de devoción religiosa desde la antigüedad. En la Biblia Hebrea se le menciona con el nombre de Hakkarmel (lugar del jardín), en el libro del profeta Isaías como un lugar de gran belleza y aparece también en relación al profeta Elías. No aparece, sin embargo, en el Nuevo Testamento.

Según la tradición, Nuestra Santísima Madre se apareció a San Simón Stock en Cambridge, Inglaterra el domingo 16 de julio de 1251.

La Santísima Virgen le hizo entrega del santo escapulario y le dijo:

«Toma este Escapulario, será un signo de salvación, una protección en peligro y una promesa de paz.

Todo aquel que muera llevando este Escapulario no sufrirá el fuego eterno.

Usa el escapulario devotamente y con perseverancia, es mi vestidura.

Para ser revestidos de él, debes estar continuamente pensando en mí, y yo a su vez, siempre estoy pensando en ti y te ayudaré a asegurar la vida eterna».

Indulgencias plenarias

Se otorga indulgencia plenaria a quien use con devoción el escapulario y:

1. Se vista con el escapulario al momento de ser inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.

2. Celebre las siguientes festividades: Virgen del Carmen (16 de Julio o cuando se celebre); San Simón Stock (16 de mayo); San Elías Profeta (20 de Julio); Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre), Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre); San Juan de la Cruz (14 de Diciembre); Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre)

Indulgencias parciales

No solamente se gana una indulgencia parcial por usar devotamente el santo escapulario, también hay una Indulgencia parcial concedida por el Papa Benedicto XV a los que usen y besen su Escapulario con gran devoción.

¿Si pierdo el Escapulario o se daña, debo pedir que me bendigan otro?

No. Una vez que se ha bendecido formalmente el Escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para futuros escapularios, sean por pérdida o daño del mismo. Ya que la gracia y las promesas descansan sobre el que lo posee.

Dice el seráfico Doctor San Buenaventura:

“Oh María, veo en Vos una grandeza y capacidad inmensa y sin límites: Veo en Vos tres clases de inmensidades: La primera es la inmensidad de vuestras bienaventuradas entrañas, que han encerrado en sí a Aquel que es inmenso e infinito, y a quien ni los cielos ni todo el Universo es capaz de abarcar. La segunda, es la inmensidad de vuestro espíritu y de vuestro Corazón; porque, si vuestro sagrado vientre es inmenso, ¡Cuánto más vuestro Corazón virginal! La tercera, es la inmensidad de vuestra gracia y de vuestra caridad; porque siendo inmenso vuestro Corazón y estando lleno de gracia y de caridad, es necesario que la gracia y caridad que lo llenan sea inmensa”.

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