Novena por el fin de la pandemia a MARÍA INMACULADA que desata los nudos

Del 23 de Abril al 1 de Mayo 2020

1. Hacer la señal de la Cruz

2. Acto de contrición.

3. Recitar las tres primeras decenas del Santo Rosario

4. Oración del día.

5. Recitar las dos últimas decenas del Santo Rosario

6. Oración Final.

DIA PRIMERO

Santa Madre amada mía, Santa María, que desatas los “nudos” que oprimen la vida de tus hijos, extiende Tus manos misericordiosas hacia mí. Te doy hoy este “nudo” del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual y cada consecuencia negativa que este provoca en mi Vida. Te doy este “nudo” que me atormenta, me hace infeliz y me impide unirme a Ti y a Tu Hijo Jesús Salvador.

Recurro a Ti María que desatas estos nudos porque tengo Confianza en Ti y Sé que nunca desamparas a ninguno de tus pequeños que suplican tu ayuda. Creo que Tu puedes desatar estos nudos porque eres mi Madre. Sé que Lo Harás porque me amas con amor eterno. Gracias Madre amada mía.

“María Inmaculada que desatas los nudos” Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

ORACION FINAL

Virgen María, Madre del Bello Amor, Madre que nunca ha abandonado a ninguno de sus hijos que implora por tu ayuda. Madre cuyas manos trabajan sin tregua por sus hijos tan amados, gracias por atraernos al Divino Amor, y sumergirnos en la infinita Misericordia que brota del Costado del Crucificado.

Vuelve hacia nosotros tu mirada llena de compasión. Mira el cúmulo de “nudos” en mi vida. Conoces mis miedos, ansiedades, mi ceguera y acedia espiritual.

Sabes cuánto me paralizan estos nudos oh María, Madre de Dios y de la Iglesia, te confío el desatar los “nudos” de los que aún no soy consciente, pongo nuevamente la cinta de mi vida en tus manos. En tus divinas manos no hay “nudo” que no pueda ser desatado. Oh María, Salud del Pueblo de Dios, con la gracia y Tu poder de intercesión de tu Divino Hijo Jesús, mi salvador, Recibe hoy este “nudo” del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual, por la Gloria de Dios te pido desatarlo, y desatarlo para siempre. Espero en ti.

Eres el único consuelo que Dios me ha dado. Eres la fortaleza de mis fuerzas precarias, la riqueza de mis miserias, la liberación de todo lo que me impide de estar con Jesucristo. Acoge mi llamada. Presérvame, guíame, protégeme, sé mi refugio.

Oh María que desata los nudos, ruega por mí, Madre de Jesús y Madre nuestra; tú sabes que nuestra vida está llena de nudos pequeños y grandes. Nos sentimos sofocados, aplastados, oprimidos e impotentes en resolver nuestros problemas. Confiamos en ti, Virgen de paz y de misericordia. Nos dirigimos al Padre por Jesucristo en el Espíritu Santo, unidos a todos los ángeles y a los santos.

Oh María, coronada de doce estrellas, que aplastas con tus santísimos pies la cabeza de la serpiente y no nos dejas caer en las tentaciones, libéranos de cada esclavitud, confusión e inseguridad.

Danos tu gracia y tu Luz para poder ver en las tinieblas que nos rodean y seguir la justa senda. Madre generosa, te presentamos suplicantes nos auxilies del virus esta pandemia, más aún de los planes perversos de quienes buscan anular al Pueblo de Dios.

«Líbrame de mis enemigos, oh SEÑOR; en ti me refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;

tu Santo Espíritu me guíe a tierra firme»

Salmo 143, 9-10

DIA SEGUNDO

María Madre muy amada, Reina de Gracia, mi corazón se dirige hoy hacia Ti. Me reconozco pecador y necesito de Ti. No tuve en cuenta Tus gracias a causa de mi egoísmo, de mi rencor, de mi falta de generosidad y humildad.

Hoy me dirijo a Ti, “María que desatas los nudos” para que Tu pidas por mí, a Tu Hijo Jesús la pureza del corazón, el despego, la humildad y la Confianza. Ayúdame a vivir cada día imitando tus virtudes. Y es mi deseo ofrecértelas para que las lleve al Trono de Dios como prueba de mi amor por Ti. Pongo este «nudo» del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual, en Tus manos pues me impide ver la Gloria de Dios.

María Inmaculada que desatas los nudos, Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

DIA TERCERO

Oh Madre mediadora, Reina del cielo, en cuyas manos están las riquezas del Rey, vuelve a nosotros Tus ojos misericordiosos. Pongo en Tus manos santas este “nudo” del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual, y todo el resentimiento que resulta de esta atadura.

Amado Dios Padre, te pido perdón por mis pecados. Ayúdame ahora a perdonar cada persona que deliberadamente o inconscientemente, ha provocado los nudos o conflictos en mi vida. Gracias a esta liberación Tu podrás desatarlo, Madre amada mía delante de Ti, y en Nombre de Tu Hijo Jesús mi Salvador, que fue tan ofendido, y que supo perdonar, perdono ahora a estas personas (traerlas a tu corazón y perdonarlas con amor) y también a mí mismo por siempre.

María que desatas los nudos, te agradezco porque desatas en mi corazón el “nudo” del rencor y el del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual, que hoy te presento. Amén.

DIA CUARTO

Santa Madre amada mía, que acoges a todos aquellos que buscan tu ayuda, Ten piedad de nosotros. Pongo en Tus manos este “nudo” del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual, que me impide ser feliz, me impide vivir en paz, mi alma está paralizada y me impide caminar hacia mi Señor y servirlo.

Desata este nudo de mi Vida, oh Madre mía. Pide a Jesús la curación de mi Fe Paralizada que tropieza en las piedras del camino.

Camina conmigo, Madre amada mía, para que sea consciente que estas piedras que son en realidad una oportunidad para recomenzar; que deje de murmurar y aprenda a dar gracias, a sonreír en cada momento, porque tengo Confianza en Ti.

María Inmaculada que desatas los nudos, Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

DIA QUINTO

Madre que desatas nuestros nudos, generosa y llena de compasión, me dirijo a ti para poner, una vez más en tus manos, este “nudo” del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual. Te pedimos la sabiduría de Dios, para que consigamos a la Luz del Espíritu Santo el discernimiento y así sea sanado y liberado de éste cúmulo de dificultades.

Nadie te vio nunca enojada, al contrario, tus palabras tan llenas de dulzura que muestran en ti al Espíritu Santo, líbranos de las amarguras, de la cólera y del odio que este los nudos de mi vida me han causado. Madre mía amada, dame tu dulzura y tu sabiduría, enséñame a meditar en el silencio de mi corazón y así como has hecho el día de Pentecostés, intercede con Jesús para que reciba en mi vida al Espíritu Santo, que venga a mí como nunca antes.

María Inmaculada que desatas los nudos, Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

DIA SEXTO

Reina de misericordia, te doy este “nudo” del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual, y te pido dame un corazón que sepa ser paciente hasta que tu desates este “nudo”. Enséñame a escuchar la Palabra de tu Hijo, condúceme a una profunda comunión íntima con La Trinidad Santa, por esto quédate conmigo María. Prepara mi corazón a vivir mi vida como una continua Pascua, que los ángeles custodios me ayuden a vivir la gracia que tú me éstas obteniendo.

María Inmaculada que desatas los nudos, Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

Eres hermosa María y ninguna mancha está en Ti.

DIA SÉPTIMO

Madre Purísima, me dirijo hoy a ti, te suplico desatar este nudo del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual y liberarme de la influencia del mal. Dios te ha concedido un gran poder sobre todos los demonios. Hoy renuncio a los demonios y a todos los lazos que tuve con ellos. Por medio de Ti, Consagro todo mi ser a Jesús, mi único salvador y mi único Señor. Oh María que desatas nudos, aplasta la cabeza del demonio. Destruye las trampas provocadas de éstos nudos en mi vida.

María Inmaculada que desatas los nudos, Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

Eres la gloria de Jerusalén, eres el honor de nuestro pueblo.

DIA OCTAVO

Virgen Madre de Dios, Rico en misericordia, ten piedad de mí, tu hijito y desata los nudos del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual de mi vida. Yo necesito que tú me visites, así como a Isabel tu prima. Llévame a Jesús, llévame al Espíritu Santo. Enséñame el coraje, el gozo, la humildad, y como a Isabel, lléname de Espíritu Santo.

Quiero que tú seas mi Madre, mi Reina y mi Amiga. Te doy mi corazón y todo lo que me pertenece: mi alma, mi casa, mi familia, mis bienes interiores y exteriores. Yo te pertenezco a ti sin reservas para siempre. Pon en mí tu Corazón para que yo haga todo lo que Jesús diga.

María Inmaculada que desatas los nudos, Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

Encamínanos llenos de confianza hacia el trono de la gracia.

DIA NOVENO

Madre Santísima, abogada nuestra, tú que desatas mis “nudos” vengo hoy a agradecerte de haber desatado este nudo del miedo y la ansiedad, de mi ceguera y acedia espiritual de mi vida. Conoces el dolor que me ha causado. Gracias Madre mía amada, te doy gracias porque has desatado los “nudos” de mi vida. Extiende sobre mí Tu manto de amor, protégeme, ilumíname. Muestra que eres mi Madre.

María Inmaculada que desatas los nudos, Ruega por nosotros.

Oh María, si Jesús es el Sol y todo el mundo es abrazado por Su calor, tú eres la luna y nos reflejas Su Amor.

El 1 de Mayo a las 9 am, realizaremos juntos la siguiente

Consagración a María Inmaculada

Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,

yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón

y te consagro mi cuerpo y mi alma,

mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tú quieres que sea,

hacer lo que tú quieres que haga.

No temo, pues siempre estás conmigo.

Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,

con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Sujeta mi mano para que esté siempre contigo.

Desde hoy y para siempre, sin reservas y sin límites, totalmente tuyo soy, oh María.

Amén

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