Cuaresma: ¡Busco al Dios vivo!, pero ¿qué imagen tengo de Dios?

DESTRUIR LOS FALSOS DIOSES

Me muevo en el mundo de las imágenes y ellas condicionan mi vida: las imágenes que me da la publicidad, las imágenes de la moda y de la TV. Aunque crea que me he alejado de Dios, en verdad lo que he hecho es sustituir el Dios verdadero por otros dioses que me fabrico yo mismo o que me regala la sociedad de consumo.

¿He adorado dioses cómodos que me permiten huir, escaparme de mi realidad, no encontrarme con lo que soy y no construirme como Persona?

Para encontrarme con Dios es necesario destruir los falsos dioses que tengo, los ídolos que hay en mi vida.

DESTRUIR LAS IMÁGENES FALSAS DE DIOS

Pero no sólo tengo dioses falsos. El mundo, el colegio, mi propia familia, me han deformado muchas veces la imagen del Dios verdadero.

Para encontrarme con Dios, tengo que liberarme de las imágenes deformadas que me apartan de él.

Debo, por tanto, destruir imágenes falsas como éstas:

 el Dios-policía: dedicado a vigilar mis actos para ver cuándo fallo y entonces poder castigarme.

 el Dios-juez: que le interesa únicamente que yo cumpla unas normas y que me condena cuando las infrinjo.

 el Dios-culpable-de-todo: al cual culpamos de todo lo malo que ocurre.

 el Dios-amnistía: con el que juego a hacer siempre lo que me da la gana sin importarme las consecuencias, porque al final él siempre me perdona.

 el Dios-supermercado: que está ahí para concedemos todo lo que pidamos y pobre de él si no nos lo concede.

 el Dios-“911”: al que sólo llamo cuando hay una emergencia en mi vida.

 el Dios-a-la-carta: nos hacemos un dios a la medida excluyendo lo que no nos interesa de su mensaje.

 el Dios-de-las-nubes: que está lejos de mi vida, que no tiene ninguna relación personal conmigo.

Todas estas imágenes falsas de Dios me impiden acercarme al Dios verdadero. En ese Dios estático, lejano e inquisidor no se puede creer. Dios tiene que ser distinto.

Y es verdad. Dios es distinto. Es distinto de esas imágenes falsas que me ha dado la sociedad. Es distinto, incluso, de lo que muchas veces me han anunciado los que dicen conocerlo.

BUSCAR A DIOS

Para encontrar a Dios tengo que tener claro que Dios no es una idea, ni un concepto, ni una imagen. Dios es una Persona y, por tanto, sólo puedo encontrarme con Él, mediante una experiencia. A Dios se le encuentra, no se le demuestra.

Ahora bien, para encontrar a Dios es necesario buscarlo. ¿Dónde busco yo a Dios?

Hay “espacios” privilegiados para encontrarse con Dios.

 La Palabra (la Biblia): es un lugar privilegiado de encuentro con el mensaje de Dios para cada uno. En ella está escrita toda mi vida. Es el único libro que en vez de leerlo, me lee a mí. Cuando ESCUCHO la Palabra descubro que está dicha para mi vida y que en ella puedo descubrir la voluntad de Dios.

 La Historia de mi vida: a lo largo de mi vida Dios ha ido acompañándome de muy distintas formas. Siempre ha estado ahí aunque yo no haya sido capaz de reconocerlo. Si me paro a mirar, con “otros ojos”, seguro que descubro acontecimientos en mi vida donde Dios ha estado de una manera muy especial: apoyándome, amándome incondicionalmente, haciéndome vivir una alegría profunda, llamándome a crecer como persona…

 En los demás: Dios nos habita a todos, por eso cada persona es lugar de encuentro con Dios. Los demás serán muchas veces las mediaciones que Dios utiliza para llamarme al encuentro con Él. Dios actúa a través de los demás y actúa a través de mi convirtiéndome en instrumento de su amor.

La Palabra, Mi historia y los Demás son espacios privilegiados de encuentro con Dios, pero para vivirlos auténticamente tengo que tener como modelo a Jesús.

Sí quiero conocer a Dios, debo abrirme a Jesús, mirarlo en el Evangelio y allí descubrir sus valores, su manera de ser y de vivir, pues la manera de ser de Jesús, es la manera de ser de Dios.

Muchas veces me hago mil preguntas abstractas y teóricas sobre Dios. Busco la respuesta en lo que dicen algunos libros, en lo que opina la gente, en lo que se dice por ahí. Olvido que Dios ya dio la respuesta definitiva a todas nuestras preguntas sobre Él.

Cuando Dios quiso mostrarse y explicar su divinidad, se hizo hombre en Jesús. Dios, el Creador, el Todopoderoso, el Eterno, se manifestó en la humanidad y en la historicidad de Jesús.

Así, pequeño y humano, humilde y misericordioso, pobre y cercano a los más débiles, incapaz de juzgar y siempre pronto al perdón, enamorado de los pecadores y apasionado por todas las criaturas; así, incapaz de apagar la mecha que aún humea o de quebrar la caña cascada, así como Jesús, así es Dios.

Tal vez sería más cómodo para mí que Dios fuera sólo una idea abstracta, una teoría que en nada cuestiona. Pero no, Dios se manifestó en Jesús y es incómodo como incómodo es Jesús…; porque una vida entregada y llena de amor misericordioso, siempre será para mí una pregunta, una denuncia, un grito que me interpela.

Acercarme a Jesús, abrir mi vida a él, mirarlo, dejarme cuestionar por su manera de vivir, ese es el paso que ahora se me pide para poder ir encontrándome con Dios.

No se trata de creer, ni sólo de creerLe. Se trata de vivir con Él, en Él y para Él.

Cuando tengo esa melodía de Dios resonando dentro de mí es cuando me lanzo a hacer caminos: me lanzo a construir amores. Sé que en mi andar, Dios camina conmigo.

«Un discípulo preguntó a su maestro:

– Maestro, ¿cómo encontrar a Dios?

Su maestro lo sumergió en el río, le agarró la cabeza con fuerza y se la hundió en el agua, y lo dejó libre sólo cuando ya estaba a punto de ahogarse. Luego le dijo a su discípulo:

– Cuando quieras encontrar a Dios con la misma intensidad con la que querías el aire para respirar, entonces, sólo entonces lo hallarás».

ALGUNAS PREGUNTAS PARA HACER TRABAJO PERSONAL

1. ¿Qué es lo que más me ha llamado la atención del tema? ¿Por qué?

2. ¿Cuáles son mis ídolos, mis dioses falsos? ¿Qué puedo hacer para liberarme de ellos?

3. ¿Qué imágenes falsas de Dios tengo yo? ¿En qué situaciones concretas descubro esas imágenes falsas?

4. ¿Cómo he descubierto a Dios a lo largo de mi vida? ¿Cuáles han sido los momentos más importantes de mi vida y cómo ha estado presente Dios en ellos?

5. Teniendo en cuenta los momentos en los que he descubierto a Dios en mi vida, ¿quién es Dios para mí?

6. ¿Dónde puedo buscar a Dios? ¿A qué me comprometo?

7. Conclusiones personales, dudas, inquietudes.

AYUDAS PARA HACER ORACIÓN

Quedarme en silencio delante del Señor.

Sentirlo buscándome. ¡Tanto me ha buscado!

Mirar mi ser, mi cuerpo, mi afectividad, mi mente, Lo Mejor de Mí, y reconocer que lo que soy se lo debo a él.

Mirar todo el amor que he recibido y todo el amor que soy capaz de dar y reconocer que todo es un don suyo.

Mirar todo lo bello, todo lo bueno, todo lo justo y reconocer que todo me habla de Dios.

Sentir que para ver a Dios, sólo es necesario abrir los ojos y ver. Abrir, entonces, mis ojos… y amarlo ahí.

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