El Poder del Santo Nombre de Jesús

El santo nombre de Jesús fue dado por el cielo: por eso tiene poder. Santa Juana de Arco murió en la hoguera repitiendo el nombre de Jesús. El nombre de Jesús representa a la Persona divina del Verbo encarnado.

El ángel le dejó claro a san José la razón de este nombre: “porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1, 21). La palabra “Jesús” en hebreo quiere decir “Dios salva” o Salvador. Entonces, pronunciar el nombre de Jesús con fe es tomarlo como divino salvador.

“Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SEÑOR para gloria de Dios Padre” (Flp 2,9-11).

Los espíritus malos temen su nombre, y es en nombre de Él que los discípulos de Jesús realizan milagros, pues todo lo que piden al Padre, en su nombre, el Padre se lo concede.

Es por el nombre de Jesús que los apóstoles realizan maravillas. “Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien” (Mc 16, 17-18).

Por lo tanto, el nombre santo de Jesús tiene poder y debe ser invocado con amor, adoración y fe.

Los fariseos y doctores de la ley quisieron impedirles a los apóstoles predicar en nombre de Jesús: “Les llamaron y les mandaron que de ninguna manera hablasen o enseñasen en el nombre de Jesús” (Hch 4, 18).

Pero ellos se negaron a dejar de pronunciar este santo nombre, porque sabían que no existe salvación en ningún otro.“Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4, 12).

Jesucristo es el único nombre divino que trae la salvación y a partir de ahora puede ser invocado por todos, pues se unió a todos los hombres por la Encarnación.

El nombre de Jesús está en el corazón de la oración cristiana. Todas las oraciones litúrgicas se concluyen con la fórmula “Por Nuestro Señor Jesucristo…”.

El “Ave María” culmina con “bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. El nombre de Jesús está en el centro del Ave María; el Rosario está centrado en el nombre de Jesús, por eso tiene poder.

Un especial devoto del Santísimo Nombre fue San Bernardo, quien habla de él con especial ardor en muchos de sus sermones. Pero los promotores más destacados de esta devoción fueron San Bernardino de Siena y San Juan Capistrano. Llevaron consigo en sus misiones en las turbulentas ciudades de Italia una copia del monograma del Santísimo Nombre, rodeado de rayos, pintado en una tabla de madera, con el cual bendecían a los enfermos y obraban grandes milagros. Al finalizar sus sermones mostraban el emblema a los fieles y les pedían que se postraran a adorar al Redentor de la humanidad. Les recomendaban que tuviesen el monograma de Jesús ubicado sobre las puertas de sus ciudades y sobre las puertas de sus viviendas (cf. Seeberger, “Key to the Spiritual Treasures”, 1897, 102). Debido a que la manera en que San Bernardino predicaba esta devoción era nueva, fue acusado por sus enemigos y llevado al tribunal del Papa Martín V. Pero San Juan Capistrano defendió a su maestro tan exitosamente que el papa no sólo permitió la adoración del Santísimo Nombre, sino que asistió a una procesión en la que se llevaba el Santo Monograma. La tabla usada por San Bernardino es venerada en Santa María en Ara Coeli en Roma.

También se sostiene que Urbano IV y Juan XXII concedieron una indulgencia de treinta días a aquellos que añadieran el nombre de Jesús al Ave María o se hincaran, o por lo menos hicieran una venia con las cabezas al escuchar el Nombre de Jesús (Alanus, “Psal. Christi et Mariae”, i, 13, and iv, 25, 33; Michael ab Insulis, “Quodlibet”, v; Colvenerius, “De festo SS. Nominis”, x). Esta afirmación puede ser cierta; pero fue gracias a los esfuerzos de San Bernardino que la costumbre de añadir el Nombre de Jesús al Ave María fue difundida en Italia, y de ahí a la Iglesia Universal. Pero hasta el siglo XVI era desconocida en Bélgica (Colven., op. Cit., x), mientras que en Bavaria y Austria los fieles aún añaden al Ave María las palabras: “Jesús Christus” (ventris tui, Jesús Christus). Sixto V (2 de julio de 1587) concedió una indulgencia de cincuenta días a la jaculatoria: “¡Bendito sea el Nombre del Señor!” con la respuesta “Ahora y por siempre”, o “Amén”. En el sur de Alemania los campesinos se saludan entre ellos con esta fórmula piadosa. Sixto V y Benedicto XIII concedieron una indulgencia de cincuenta días para todo aquél que pronuncie el Nombre de Jesús reverentemente, y una indulgencia plenaria al momento de la muerte. Estas dos indulgencias fueron confirmadas por Clemente XIII, el 5 de setiembre de 1759. Tantas veces como invoquemos el Nombre de Jesús y de María (“¡Jesús!”, “María”!) podremos ganar una indulgencia de 300 días, por decreto de Pío X, el 10 de octubre de 1904. Es también necesario, para ganar la indulgencia papal al momento de la muerte, pronunciar aunque sea mentalmente el Nombre de Jesús.

Gregorio X, en 1274, confió a la Orden de Predicadores, en la persona del Maestro General, Beato Juan de Vercelli, “la predicación de la devoción que derrama dulzura sobre los corazones.” Se erigieron Cofradías en las iglesias de la Orden, y tan florecientes, que alguna de las actuales, como en los EE. UU. pasa de tres millones y medio el numero de hombres asociados. El fin de la Cofradía es propagar la devoción y culto del Nombre de Jesús contra la blasfemia y profanación de los días festivos. (Tomado del Misal de la Orden de Predicadores, editado en Valencia en 1958.)

BREVE CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL DULCE NOMBRE DE JESÚS

Durante el Concilio de Lyon, año 1274, el Papa Gregorio X dictó una Bula encaminada a desagraviar los insultos que se manifestaban contra el Nombre de Jesús. Las órdenes de los Dominicos y los Franciscanos fueron las encargadas de custodiar y extender dicha devoción por toda Europa. Así, Gregorio X escribió una carta a Juan de Vercelli, el entonces Superior General de los Dominicos, donde declaraba, “Nos, hemos prescrito a los fieles… reverenciar de una manera particular ese Nombre que está por encima de todos los nombres…”.

Este acto resultó en la fundación de la Sociedad del Santo Nombre. Se decía que el Nombre de Jesús estaba en la boca de San Francisco “como la miel en el panal” y San Francisco mismo escribió, “ningún hombre es digno de decir Tu Nombre”. Luego, San Bernardo escribió sermones enteros sobre el Nombre de Jesús y dijo: “Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, un canto de delicia en el corazón”. San Buenaventura exclama, “Oh, alma, si escribes, lees, enseñas, o haces cualquier otra cosa, que nada tenga sabor alguno para ti, que nada te agrade excepto el Nombre de Jesús”.

Con el nombre “Sociedad del Santo Nombre de Dios” es fundada en 1430, por Fray Diego de Vitoria en el Convento de San Pablo de la ciudad de Burgos la primera Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de España mediante la Bula “Salvatoris et Nómini Nostri Iesu Christi”.

San Edmundo tenía una devoción especial al Nombre de Jesús, que el mismo Nuestro Señor le enseñó. Un día, cuando él estaba en el campo separado de sus compañeros, un hermoso niño se puso a su lado y le preguntó: “¿Edmundo, me conoces?” . Edmundo contestó que no.

Entonces el niño replicó: “Mírame y verás quien soy yo”. Edmundo lo miró como le mandó y vio escrito en la frente del Niño: “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”

, “sabes quien soy” le dijo el Niño. “Todas las noche haz la señal de la cruz y di estas palabras: “Jesús de Nazaret,Rey de los Judíos” . Si así lo haces, esta oración te liberará y a todo el que la diga, de una repentina y súbita muerte”.

Edmundo hizo fielmente lo que Nuestro Señor le dijo. El demonio, una vez trató de impedirle, agarrándole las manos para que no pudiera hacer la señal de la cruz. Edmundo invocó el Nombre de Jesús y el demonio huyó de terror, sin molestarle más en el futuro.

Que podamos también hoy y siempre pronunciar con fe y devoción este dulce nombre y santo que tiene poder, como el ciego de Jericó que clamó con fe y quedó curado: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!” (Lc 18, 38).

Por eso, hoy 3 de Enero, invoquemos mil veces el Santo Nombre de Jesús pidiendo misericordia para Venezuela, diciendo:

“Señor Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador, Ten Piedad de mí que soy pecador”

Y luego de hacer las 1000 jaculatorias, adoramos el Santo Nombre Jesús leyendo y meditando el Himno que le dedicó San Bernardo de Claraval al Divino Niño Jesús.

“Iubilus de nomine Iesu”

Extracto del Himno más célebre de san Bernardo de Claraval en honor del Santo Nombre de Jesús.

Dulce es el recuerdo de Jesús,

que trae la alegría verdadera al corazón;

pero su presencia es más dulce que la miel

y que todas las cosas.

No puede cantarse nada más suave

ni escucharse nada más agradable,

no puede pensarse nada más delicioso

que Jesús, el Hijo de Dios.

¡Oh, Jesús!, esperanza para los penitentes,

eres piadoso con los que te suplican

y bueno con los que te buscan,

¿Qué serás para los que te encuentran?

Ni la lengua puede decirlo

ni la pluma expresarlo;

solo quien lo ha experimentado

sabe lo que es amar a Jesús.

Cuando visitas nuestro corazón,

luce para él la verdad,

la vanidad del mundo pierde su valor

y dentro hierve la caridad.

¡Oh Jesús!, dulzura de los corazones,

fuente de lo verdadero,

luz de las mentes,

tú excedes todo gozo y todo deseo.

Jesús, honor de los ángeles,

dulce música para el oído,

miel maravillosa para la boca,

néctar celeste para el corazón.

Ya veo lo que busqué

y tengo lo que deseé,

porque mi corazón se abrasa

en el amor de Jesús.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s