AKATHISTOS: Cuando el enemigo lo oye huye furioso

Este inspirado himno contempla a la Madre de Dios en el proyecto histórico salvífico que tiene lugar desde la Creación hasta el Segundo Advenimiento de Cristo, y sabiamente armoniza los contenidos Cristológicos y Marianos, subordinando las alabanzas en estos últimos, a la glorificación divina.

El Akathistos a la Madre de Dios (la palabra griega Akathistos significa literalmente “estando no sentado” o “estando de pie”), es llamado así porque se debía cantar o rezar en esa posición en acto de veneración a la Santísima Virgen María. Otros creen que el nombre se deriva del hecho de que cuando fue cantado por primera vez , lo hicieron los sacerdotes y el pueblo estando de pie toda la noche.

Está compuesto de 24 estrofas, de las cuales algunas se proclaman y otras se cantan. Es muy rico en figuras e imágenes poéticas, que desarrollan temas relacionados con el relato lucano de la anunciación y los episodios mateanos de los magos y la huida a Egipto. El himno se divide en dos partes: la primera es evangélica o histórica, y la segunda de carácter dogmático. Las primeras 12 estrofas escenifican la narración evangélica en una serie de preciosos cuadros. Las 12 restantes exponen algunos de los más importantes artículos de la fe mariana de la Iglesia: perpetua virginidad, maternidad divina, mediación de gracia desde el Cielo.

El Akathistos, constituye, además de una pieza magnífica de lirismo, una roca de teología mariana capaz de aplastar la herejía dominante en las cancioncillas romanticonas y superficiales del cantoral mariano en uso…

Y si viene de Oriente, recordemos que de Oriente viene el Sol que nace de lo alto. Bienvenido Akathistos. Y por si fuera poco me permito recordar el valor “exorcizante” de dicho himno: los enemigos del hombre, de la Iglesia y de María, son espantados por la doctrina y valor de sus estrofas…

El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por el Papa Benedicto XVI, al referirse al modo en que la Iglesia reza a María nombra explícitamente este himno:

“La Iglesia reza a María, ante todo, con el Ave María, oración con la que la Iglesia pide la intercesión de la Virgen. Otras oraciones marianas son el Rosario, el himno Acáthistos, la Paraclisis, los himnos y cánticos de las diversas tradiciones cristianas.” (563)

En los últimos años este himno se ha difundido mucho, también en las comunidades de fieles de rito latino. Especialmente han contribuido a su conocimiento algunas solemnes celebraciones marianas que tuvieron lugar en Roma, con la asistencia del Papa Juan Pablo II y con amplia resonancia eclesial.

Este himno antiquísimo, que constituye el fruto maduro de la más antigua tradición de la Iglesia indivisa en honor de María, es una llamada e invocación a la unidad de los cristianos bajo la guía de la Madre del Señor: Tanta riqueza de alabanzas, acumulada por las diversas manifestaciones de la gran tradición de la Iglesia, podría ayudarnos a que ésta vuelva a respirar plenamente con sus “dos pulmones”, Oriente y Occidente.

*~*~*~*~*~*~*

HIMNO AKATHISTOS

Introducción

Por ti, oh Madre de Dios, vencedora en la lucha, entonamos los tuyos

este canto de triunfo

y también damos gracias

al que te ha protegido

de ser presa del mal;

pero Tú, fuerte como nadie,

nos librarás de todos los peligros, y así aclamaremos:

¡Salve, Virgen y Esposa!

:.:.:-1-:.:.:

Un arcángel excelso

fue enviado del cielo

a decir «Dios te salve» a María. Contemplándote, oh Dios, hecho hombre por virtud de su angélico anuncio, extasiado quedó ante la Virgen,

y así le cantaba:

Salve, por ti resplandece la dicha;

Salve, por ti se eclipsa la pena.

Salve, levantas a Adán, el caído;

Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada

a la mente del hombre;

Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.

Salve, tú eres de veras el trono del Rey;

Salve, tú llevas en ti

al que todo sostiene.

Salve, lucero que el Sol nos anuncia; Salve, regazo del Dios que se encarna.

Salve, por ti la creación se renueva; Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-2-:.:.:

Conociendo Santa María

que es Virgen intacta

que era a Dios consagrada,

al arcángel Gabriel le decía:

«Tu mensaje es arcano a mi oído y difícil resulta a mi alma; insinúas de Virgen el parto, exclamando:

¡Aleluya!»

:.:.:-3-:.:.:

Deseaba la Virgen María

comprender el misterio

y al heraldo divino pregunta: «¿Podrá dar a la luz criatura

una Virgen? Responde, te ruego».

Reverente Gabriel contestaba,

y así le cantaba:

Salve, tú guía al eterno consejo;

Salve, tú prenda de arcano misterio.

Salve, milagro primero de Cristo;

Salve, compendio de todos los dogmas.

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;

Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo.

Salve, de angélicos coros solemne portento;

Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Salve, inefable, la Luz alumbraste;

Salve, a ninguno dijiste el secreto.

Salve, del docto rebasas la ciencia;

Salve, del fiel iluminas la mente.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-4-:.:.:

El Poder del Altísimo

la cubrió con su sombra

e hizo Madre a la Esposa Inviolada.

Aquel seno por Dios fecundado germinó como fértil arada

para todo el que busca la gracia y salvación

Cantando:

¡Aleluya!

:.:.:-5-:.:.:

Con el Dios Niño en su seno,

presurosa María,

a su prima Isabel visitaba.

El pequeño en el seno materno exultó al oír el saludo,

y con saltos, cual cantos de gozo, a la Madre aclamaba:

Salve, oh tallo del verde Retoño;

Salve, oh rama del Fruto incorrupto.

Salve, al pío Arador tú cultivas;

Salve, tú plantas quien planta la vida.

Salve, oh campo fecundo de gracias copiosas;

Salve, oh mesa repleta de dones divinos.

Salve, un Prado germinas de toda delicia;

Salve, al alma preparas Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria;

Salve, ofrenda que el mundo concilia.

Salve, clemencia de Dios para el hombre;

Salve, del hombre con Dios confianza.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-6-:.:.:

Con la mente en tumulto

y el alma agitada

inundado de dudas,

no alcanza a salir de su gran desconcierto

el prudente José se debate.

Sin embargo, sabiéndote pura,

imagina que hubo esponsales secretos,

oh Purísima.

Pero al ver que eras Madre

por obra del Espíritu Santo,

exclamó: ¡Aleluya!

:.:.:-7-:.:.:

Los pastores oyeron

los angélicos coros

que al Señor hecho hombre cantaban.

Para ver al Pastor van corriendo;

un Cordero inocente contemplan

que del pecho materno se nutre,

y a la Virgen le cantan:

Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;

Salve, aprisco de fieles rebaños.

Salve, barrera a las fieras hostiles;

Salve, ingreso que da al Paraíso.

Salve, por ti con la tierra – exultan los cielos;

Salve, por ti con los cielos – se alegra la tierra.

Salve, de Apóstoles boca – que nunca enmudece;

Salve, de Mártires fuerza – que nadie somete.

Salve, de fe inconcuso cimiento;

Salve, fulgente estandarte de gracia.

Salve, por ti es despojado el averno;

Salve, por ti revestimos la gloria.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-8-:.:.:

Observando la estrella

que hacia Dios los guiaba,

sus fulgores siguieron los magos. Era antorcha segura en su ruta; los condujo ante el Rey Poderoso. Al llegar hasta el Inalcanzable,

le cantan:

¡Aleluya!

:.:.:-9-:.:.:

Contemplaron los magos

entre brazos maternos

al que al hombre plasmó con sus manos. Comprendieron que era Él su Señor, a pesar de su forma de esclavo; presurosos le ofrecen sus dones

y a la Madre proclaman:

Salve, oh Madre del Sol sin ocaso;

Salve, aurora del místico Día.

Salve, tú apagas hogueras de errores;

Salve, Dios Trino al creyente revelas.

Salve, derribas del trono – al tirano enemigo;

Salve, nos muestras a Cristo – el Señor y el Amigo.

Salve, nos has liberado – de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido – de acciones de barro.

Salve, destruyes el culto del fuego;

Salve, extingues las llamas del vicio.

Salve, camino a la santa templanza;

Salve, alegría de todas las gentes.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-10-:.:.:

De regreso para Babilonia,

se hicieron los magos heraldos, portadores de Dios.

Así se cumplió el vaticinio,

y a todos hablaban, oh Cristo, de Ti, sin pensar en Herodes, el necio, incapaz de cantar: ¡Aleluya!

:.:.:-11-:.:.:

Irradiando en Egipto

la verdad luminosa,

del error disipaste la sombra:

a tu paso, oh Señor,

sacudidos por fuerza divina cayeron los ídolos;

y los hombres, salvados de ellos, a la Madre de Dios aclamaban:

Salve, levantas al género humano;

Salve, humillas a todo el infierno.

Salve, conculcas engaños y errores;

Salve, impugnas del ídolo el fraude.

Salve, oh mar que sumerge – al cruel enemigo;

Salve, oh roca que das de beber – a sedientos de Vida.

Salve, columna de fuego – que guía en tinieblas;

Salve, amplísima nube – que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero;

Salve, nos sirves Manjar de delicias.

Salve, oh tierra por Dios prometida;

Salve, en ti fluyen la miel y la leche.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-12-:.:.:

Pronto ya para irse

de este mundo cambiante, engañoso, Simeón te acogió

como Niño en sus brazos,

pero en Ti descubrió al Absoluto,

a Dios,

y admiró estupefacto

la oculta sapiencia,

exclamando: ¡Aleluya!

:.:.:-13-:.:.:

Una nueva creación

exhibió el Creador

al mostrarse a nosotros,

que de Él procedimos: germinó en un seno de Virgen, y al salir,

lo dejó como antes, intacto; para que, viendo el prodigio,

a la Madre cantáramos:

Salve, azucena de intacta belleza;

Salve, corona de noble firmeza.

Salve, la suerte futura revelas;

Salve, la angélica vida desvelas.

Salve, frutal exquisito – que nutre a los fieles;

Salve, ramaje frondoso – que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno – quien guía al errante;

Salve, al mundo entregaste – quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero;

Salve, perdón del que tuerce el sendero.

Salve, atavío que cubre al desnudo;

Salve, del hombre supremo deseo.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-14-:.:.:

Por tal parto admirable elevados, nos sentimos salir de este mundo y lo ojos indagan al Cielo.

Para eso aparece en la tierra, humilde, en humana presencia, el Altísimo:

para guiar a la cima

a aquellos que alegres lo aclaman: ¡Aleluya!

:.:.:-15-:.:.:

Todo entero quedó en esta tierra,

sin dejar de estar siempre en el Cielo el Verbo de Dios.

Él no está circunscripto.

No hubo un cambio de sitio

sino que fue un abajarse divino. Nació de la Virgen repleta de Dios. Por eso Ella escucha estas cosas:

Salve, mansión que contiene el Inmenso;

Salve, dintel del augusto Misterio.

Salve, de incrédulo equívoco anuncio;

Salve, del fiel inequívoco orgullo.

Salve, carroza del Santo – que portan querubes;

Salve, sitial del que adoran – sin fin serafines.

Salve, tú sólo has unido – dos cosas opuestas:

Salve, tú sola a la vez – eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa;

Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.

Salve, tú llave del Reino de Cristo;

Salve, esperanza de bienes eternos.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-16-:.:.:

En el mundo celeste

se asombraron los ángeles

por el acto sublime

de tu Encarnación divina:

que ese Dios tan excelso

se haya hecho accesible,

humano,

para andar con nosotros

y por todos oírse aclamar: ¡Aleluya!

:.:.:-17-:.:.:

Oradores brillantes

como el pez enmudecieron ante Ti, Gestadora de Dios;

no son por nada capaces

de decir en qué forma

Tú siempre eres Virgen

aún después de ser Madre.

Mas nosotros, admirando el misterio cantamos con fe:

Salve, sagrario de arcana Sapiencia;

Salve, despensa de la Providencia.

Salve, por ti se confunden los sabios;

Salve, por ti el orador enmudece.

Salve, por ti se aturden – sutiles doctores;

Salve, por ti desfallecen – autores de mitos;

Salve, disuelves enredos – de agudos sofistas;

Salve, rellenas las redes – de los Pescadores.

Salve, levantas de honda ignorancia;

Salve, nos llenas de ciencia superna.

Salve, navío del que ama salvarse;

Salve, oh puerto en el mar de la vida.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-18-:.:.:

Por salvar lo creado

el Artífice Santo del cosmos

hasta aquí descendió por bondad.

Como Dios, era nuestro Pastor;

pero quiso, al venir a nosotros,

hacerse Cordero:

como humano llamó a los humanos, como Dios nos escucha decirle: ¡Aleluya!

:.:.:-19-:.:.:

Madre Virgen

Tú eres fuerza de la vírgenes

y de cuantos acuden a Ti:

tal te hizo el Señor

de la Tierra y el Cielo,

¡oh Purísima!

al tomar de Ti carne en tu Seno; y enseña a que en tu honor

oh Purísima, todos cantemos:

Salve, columna de sacra pureza;

Salve, umbral de la vida perfecta.

Salve, tú inicias la nueva progenie;

Salve, dispensas bondades divinas.

Salve, de nuevo engendraste – al nacido en deshonra;

Salve, talento infundiste – al hombre insensato.

Salve, anulaste a Satán – seductor de las almas;

Salve, nos diste al Señor – sembrador de los castos.

Salve, regazo de nupcias divinas;

Salve, unión de los fieles con Cristo.

Salve, de vírgenes Madre y Maestra;

Salve, al Esposo conduces las almas.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-20-:.:.:

Se hace vano, oh Señor,

el intento de igualar en un canto

la riqueza de todas tus gracias.

Aunque hiciéramos himnos

numerosos cual granos de arena, Rey Santo, más serían los dones

que diste al que canta: ¡Aleluya!

:.:.:-21-:.:.:

A María los ojos contemplan como antorcha encendida

para el que anda en las sombras. Ella en todos enciende

la llama divina

y guía a la ciencia del Verbo, brillado en las mentes;

y así, todos, con himnos la ensalzan:

Salve, oh rayo del Sol verdadero;

Salve, destello de Luz sin ocaso.

Salve, fulgor que iluminas las mentes;

Salve, cual trueno enemigos aterras.

Salve, surgieron de ti – luminosos misterios;

Salve, brotaron en ti – caudalosos arroyos.

Salve, figura eres tú – de salubre piscina;

Salve, tú limpias las manchas – de nuestros pecados.

Salve, oh fuente que lavas las almas;

Salve, oh copa que vierte alegría.

Salve, fragancia de ungüento de Cristo;

Salve, oh Vida del sacro Banquete.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-22-:.:.:

Al querer perdonarnos la deuda que de antiguo pesaba,

a los hombres llegó el Redentor; se dignó acudir en persona

y vivir con nosotros,

indignos de gracia.

Hizo trizas la antigua sentencia y todos lo aclaman: ¡Aleluya!

:.:.:-23-:.:.:

Con un himno a tu parto

la creación te celebra

como Templo viviente, ¡Oh Madre de Dios! El Señor,

el que todo en su mano contiene,

hizo escala en tu seno;

te hizo toda santa y gloriosa,

y nos mueve a cantarte:

Salve, oh tienda del Verbo divino;

Salve, más grande que el gran Santuario.

Salve, oh Arca que Espíritu dora;

Salve, tesoro inexhausto de vida.

Salve, diadema preciosa – de reyes devotos;

Salve, orgullo glorioso – de sacros ministros.

Salve, firmísimo alcázar – de toda la Iglesia;

Salve, muralla invencible – de todo el Imperio.

Salve, por ti enarbolamos trofeos;

Salve, por ti sucumbió el adversario.

Salve, remedio eficaz de mi carne;

Salve, inmortal salvación de mi alma.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

:.:.:-24-:.:.:

Madre digna de laudes,

Gestadora del Verbo,

el más Santo entre todos los Santos. Nuestra ofrenda recibe en el canto; y a todos líbranos del eterno castigo,

a quienes cantamos:

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

———————

Nota: todos los “Aleluya” que aparecen en las secciones para ser dichos por el lector (estrofas pares), son musicales, y sería correcto que los cantara a/un coro.

————–

Ofrezcamos este Himno de pie en honor de la Santa Madre de Dios y en Reparación por tantas ofensas a Su Corazón Inmaculado, este 1 de Enero 2018,

14 de Enero,

11 de Febrero,

25 de Marzo,

Sábado de Gloria,

13 y 31 de Mayo,

a las 12 pm de Venezuela.

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