¡Vigilad! ¡Pendiente que ya viene!

“No sabeis cuando es el momento” Mc 13, 33, ha dicho e Divino Maestro. Y sus palabras resuenan en la ya recién concluida Visita Papal a Myanmar. 50 años pasaron muy rápido para muchos ciudadanos que anhelaron paz luego de la intensa tormenta.

Sin embargo, hay que estar vigilante porque los enemigos de la democracia, de la paz no descansan y la historia puede volverse a repetir.

Por tanto, la vigilancia amerita conciencia, estar atento, tener la conciencia activa, tener conocimiento de sí mismo. Pero no una vigilancia para vivir en el temor sino una confianza para vivir en el amor, porque si decimos que amamos al Señor y creemos como el apóstol “¡Él es fiel!” 1 Co 1, 9, tendremos la certeza de que pase lo que pase “Él os mantendrá firmes hasta el final” (ibidem).

El amor por el Señor no nos deja quedar dormidos, al contrario nos hace tener sentido de pertenencia por lo que pertenece a Dios. Somos de Él y nos ha confiado la Misión de ayudar a custodiar el rebaño. Hace unos días alguien me reclamaba por algunas decisiones y aseveraba “no es Misión de Dios, es tu misión personal”, realmente es misión personal, dijo bien porque a cada quien el Señor le confía una porción del rebaño, le confía algunos intereses de Su Reino, pero no siempre hay la suficiente comprensión. Entonces vuelven de nuevo las palabras del apóstol “¡Él es fiel!” 1 Co 1, 9. Y no nos dejara caídos en el camino en el que deseamos perseverar por anunciar la Buena Noticia que se nos ha confiado. Es tiempo de poner en acción, multiplicar, los talentos que nuestro amado Dios ha depositado en nosotros.

Allí la clave de la fidelidad del que vigila, ni pestañea porque sabe que es importante aguardar como el centinela la aurora. ¿Y tú qué aguardas para empezar a caminar? ¿Cuántas veces eres consciente de lo que debes hacer y lo dejas para mañana? Si no tienes la estrategia, por lo menos no tardes en empezar a confiar. El tiempo corre y el Señor aguarda por concedernos Su Liberación pero nuestros corazones aún no están preparados para recibirle, para una digna bienvenida. Una digna preparación de cualquier ocasión especial que tengamos en agenda amerita cuidar los detalles, cuidar desde lo pequeño que nos sucede cada día para agradecer, para ser responsable, para ser honestos, para persistir aunque parezca imposible, para no perder ocasión de cuidar al otro.

Esto mismo sucedió en Myanmar, comprendieron que juntos y vigilantes, dando paso a paso podrían superar algún día su situación. Pero también dieron un especial lugar a la trascendencia dentro de su sociedad. Lo que aún les falta por conocer es que la auténtica trascendencia la encontrarán en Jesucristo, camino, verdad y vida.

En Venezuela sucede lo que menciona el profeta Isaías “Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti” Is 64. Y, una nación sin Dios no llega lejos. Una nación que le da la espalda luego de haberle reconocido, siéndole infiel está probando del amargo cáliz de la infidelidad. No fue vigilante y fue seducida por otras corrientes que le prometieron rápidas facilidades pero no eterna felicidad.

José Ignacio Ramón

María Madre de la Iglesia

Venezuela & United States

WhatsApp +1-262-3742576

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s