A casi 100 años de Fátima: qué nos pide la Santísima Virgen

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“Como la santa fe de Dios está olvidada, cada individuo deseará ser su propio guía y ser superior a sus semejantes…” ya había dicho la Santísima Virgen en la Salette.

María Santísima vino de nuevo a visitarnos en Fátima, donde también pidió al mundo dejar de ofender al Señor y hacer sacrificios para que se salvaran los pecadores. Ella prometió que si se presta atención a sus peticiones “se le dará un periodo de paz del mundo… y al final, mi Inmaculado Corazón triunfará.”

Fátima anuncia el triunfo del Inmaculado Corazón de María, triunfo precursor de la venida del reino de Jesús en la tierra.

Para participar de este triunfo, a través de Jacinta, Francisco y Lucía (los videntes), la Iglesia se acogió al Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre nos invitó a rezar el rosario todos los días “Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Tienen que recordar que muchas almas se condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas […] es muy importante que se enmienden y que pidan perdón por sus pecados”

Nos animó a la devoción conocida como la Comunión Reparadora de los primeros sábados de mes: “¿Han visto el infierno donde van a caer tantos pecadores? Para salvarlos, el Señor quiere establecer en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María. Si se reza y se hace penitencia, muchas almas se salvarán y vendrá la paz. Pero si no se reza y no se deja de pecar tanto, vendrá otra guerra peor que las anteriores, y el castigo del mundo por sus pecados será la guerra, la escasez de alimentos y la persecución a la Santa Iglesia y al Santo Padre. Vengo a pedir la Consagración del mundo al Corazón de María y la Comunión de los Primeros Sábados, en desagravio y reparación por tantos pecados. Si se acepta lo que yo pido, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Pero si no una propaganda impía difundirá por el mundo sus errores y habrá guerras y persecuciones a la Iglesia. Muchos buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá que sufrir mucho. Varias naciones quedarán aniquiladas. Pero al fin mi Inmaculado Corazón triunfará”.

Entonces, abramos paso al reinado de María Santísima, que viene a aliviar nuestros corazones devastados por el demonio, el pecado, y la carne. La devoción a la Virgen nos asegura una cosa: por María llegamos a la auténtica felicidad que puede saciar nuestros corazones vacíos y anhelantes de infinito, ansiosos e insatisfechos de más. Quién es la Eterna Felicidad? JESUCRISTO.

San Luis de Montfort profetizó:
“Su [el de Jesús] reino vendrá. Pero esto ocurrirá sólo después de que la Santísima Virgen sea conocida y haya comenzado a reinar… Ella le dio a luz por primera vez. Ella lo traerá a nosotros cuando Él venga otra vez”.

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