Francisco en el Congreso: “Me alegro de que Estados Unidos siga siendo la tierra de los sueños”

Washington DC (MMI).- El momento más esperado por la Nación llegó cuando Su Santidad Francisco ingresó al interior del Capitolio para presidir con su intervención la sesión plena de las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos.

Ovacionado por los presentes, el Papa inició expresando “Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en «la tierra de los libres y en la patria de los valientes». Me gustaría pensar que lo han hecho porque también yo soy un hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común”.

Agregó que “quisiera hoy no sólo dirigirme a ustedes, sino con ustedes y en ustedes a todo el pueblo de los Estados Unidos. Aquí junto con sus Representantes, quisiera tener la oportunidad de dialogar con miles de hombres y mujeres que luchan cada día para trabajar honradamente, para llevar el pan a su casa, para ahorrar y –poco a poco– conseguir una vida mejor para los suyos. Que no se resignan solamente a pagar sus impuestos, sino que –con su servicio silencioso– sostienen la convivencia”. De manera que para los presentes queda evidente su conocimiento de las realidades internas del día a día de los inmigrantes que luchan huyendo de sus países por distintas razones, para salvaguardar sus vidas.

El Santo Padre refiriéndose a Martín Luther King sonrió al decir “Me alegro de que Estados Unidos siga siendo para muchos la tierra de los «sueños». Sueños que movilizan a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos”.

Francisco explica a los congresistas y sus acompañantes que “La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo (…) No subestimo la dificultad que esto conlleva, pero los aliento en este esfuerzo”.

Asimismo señaló que “Nuestro trabajo se centra en devolver la esperanza, corregir las injusticias, mantener la fe en los compromisos, promoviendo así la recuperación de las personas y de los pueblos”.

El Santo Padre usa la figura de Moisés como Patriarca y legislador del pueblo de Israel y deduce el rol del político manifestándoles: “ustedes están invitados a proteger, por medio de la ley, la imagen y semejanza plasmada por Dios en cada rostro”.

Versando sobre lo que significa la lucha de una nación, Francisco señala “Un pueblo con alma puede pasar por muchas encrucijadas, tensiones y conflictos, pero logra siempre encontrar los recursos para salir adelante y hacerlo con dignidad”.

Para finalizar su intervención, el Santo Padre manifestó su propósito ulterior con su visita apostólica “No puedo esconder mi preocupación por la familia, que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia. No puedo más que confirmar no sólo la importancia, sino por sobre todo, la riqueza y la belleza de vivir en familia”.

Y haciendo una lectura de la realidad que vive la familia en los Estados Unidos, como referente sintomático de lo que sucede en otras naciones, el Papa va más allá: “De modo particular quisiera llamar su atención sobre aquellos componentes de la familia que parecen ser los más vulnerables, es decir, los jóvenes. Muchos tienen delante un futuro lleno de innumerables posibilidades, muchos otros parecen desorientados y sin sentido, prisioneros en un laberinto de violencia, de abuso y desesperación. Sus problemas son nuestros problemas. No nos es posible eludirlos. Hay que afrontarlos juntos, hablar y buscar soluciones más allá del simple tratamiento nominal de las cuestiones. Aun a riesgo de simplificar, podríamos decir que existe una cultura tal que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro. Sin embargo, esa misma cultura concede a muchos otros, por el contrario, tantas oportunidades, que también ellos se ven disuadidos de formar una familia”.

José Ignacio Ramón
María Madre de la Iglesia
Venezuela

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